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escena, y señalándole su lugar en el sitio que se llamaba orchestra, despues vino á desterrarse del todo, quedando y teniendo lugar solo en las tragedias, en las que alternaban la accion y el cántico, y pasaba la interlocucion de los actores á los cantores, y de la scena á la orchestra, como lo vemos en las de Séneca. Entónces y en la nueva comedia se dividió la accion y toda la fábula en quatro partes, á saber, Prólo go, en el qual por lo comun se presentaba y daba á los expectadores una idea como en globo de toda la fábula: Prótasis, que era el principio, en el que se presentaba solo lo preciso para fundar sobre ello el enredo y artificio de toda la accion: Epítasis, que era el mismo enredo y el aumento que de él se hacia con turbaciones, riñas, burlas, engaños y astucias que suspendian al concurso, y le hacian desear y esperar la salida y fin de los alborotos é intricaciones de esta parte de la fábula; y Catastrophe, que era el desenlace, fin y salida con que se deshacia y aclaraba todo el enredo, y con que terminaba la fábula.

Entre la comedia y la tragedia habia muchas y muy notables diferencias, algunas de las quales tocó Horacio en el Arte Poética: ellas se conservaron des

pues que transformada en nueva, como queda dicho, la antigua Comedia fué el Drama traido desde Grecia á Roma por Thespis en el estado de perfeccion y adelantamiento que ya tenia, y que despues recibió la tragedia con las invenciones de Eschilo, á quien este poema debió el estilo grave y métrico, el uso del ropage talar, que se llamaba Palla, el del Cothurno, la sobstitucion de las personas, ó rostrillos de los Actores, al uso de embarnizarse y desfigurarse las caras, y por último la decoracion y mejor disposicion del Teatro. Recibidos, introducidos y adelantados, así los dramas en Roma, y adoptada como Latina esta invencion Griega, conservaron las dos especies sus originarias diferencias, que consistian en que la comedia solo admitia asuntos y sucesos populares y vulgares, acaecidos verdadera ó fictamente entre personas plebeyas y de mediana fortuna, que eran los que en ella se inducian por interlocutores; eran de poca entidad los ímpetus, tumultos y enredos de la Epitasis, y estos se desenlazaban y desvanecian en la catástrofe con una salida é invencion ingeniosa y festiva. En la tragedia todo era al contrario: su asunto era grave y magnífico, tomado de la Historia ó de la Mithología, el estiTom. I.

I

lo y metro sublime y sentencioso, heroycos los personages que en ella se introducian; grandes los peligros y temores de la Epitasis, y tristes y funestos, y que dexaban lastimados los ánimos, los fines y desenlace de la Catástrofe.

Por estas razones, y por la diferencia que habia entre el uno y el otro drama, en la comedia era humilde y sencillo el aparato de la escena, la música del coro, mientras no fué desterrado de ella, el estilo y el metro, y el adorno de los actores, que se presentaban en trage vulgar y popular, y con la especie de calzado, que se llamaba Soccos, al paso que en la tragedia el aparato era magnífico y pomposo; el estilo y metro sublime, patético y sentencioso; el coro y la modulacion grave y afectuoso; y el adorno de la escena y de los actores costoso y magestuoso, pues se presentaban con la Palla talar y otros adornos, y por calzado usaban de los Cothurnos. En suma, para que como de un golpe se conozca la diferencia que habia y que conservaron los dos dramas, bastará inducir sus difiniciones, pues la comedia era un poema negocioso, de alegre y festivo fin, escrito en estilo popular, y humilde metro; y la tragedia una imitacion de las acciones de personas heroycas é

ilustres, terminada por un fin funesto é infeliz, y escrita con metro grave y sentencioso. Todos los que escribieron dramas despues que fuéron transmutados á Roma desde Grecia, ya fuesen sobre asuntos griegos, ó tomados de Menandro, Apolodoro, Sofocles y otros Dramáticos, ó fuesen sobre asuntos latinos, como la Octavia de Séneca, tu¬ vieron mucho cuidado en observar las reglas y leyes que caracterizaban los dos dramas, y en no confundir la una especie con la otra. Arrostraron los Latinos á ámbas composiciones sobre a suntos romanos (1); pero supieron guardar propiedad en términos, que no hicieron comedias sobre asuntos y hechos heroycos, ni introduxeron en ellas personages elevados é ilustres, ni al contrario, y atemperar de un modo el estilo y los afectos, que ni ia comedia se exâltase á la trágica celsitud, ni esta se abatiese á la humildad y popularidad de aquella y quando los modelos venian y se transmitieron así á nuestra España y á las demas Provincias á que se extendió la dominacion Romana, se me oculta que otra causa que el entusiásmo y el elevado fuego de su feliz y

(1) Nil intentatum nostri liquere Poete, Horat. in Art. Poetic. vers. 285.

fecundo ingenio, pudo mover á nuestro Lope á romper la balla, y dispensándose á sí mismo desconcertar todas las antiguas reglas, y rompiendo los límites y diques en que se contenian separadas una y otra composicion, confundirlas entre sí, y hacer una tercera especie que puede llamarse Tragicomedia.

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Los que siguieron á Lope se tomaron iguales, y aun mayores licencias, y llegaron nuestras piezas Dramáticas á ser como una menestra, en la que entraba quanto queria el Autor acomodarles por asunto, componiéndolas sobre puntos y hechos de la Historia, no solo profana, sino tambien Sagrada, Mitología, y otros elevados y sublimes, ribeteados con las añadiduras y ripio de lances mal coordinados, impropiedades é inverosimilitudes con que llenar y desempeñar la parte que se llama epítasis, y sin coherencia ni preparacion alguna, seguia muchas veces una catástrofe inesperada, pronta como ex abrupto, fria, y que no desataba, sino cortaba de repente, como si fuera el Gordiano, el nudo y enredo de la epítasis. Contra este desconcierto ha clamado y le ha acometido la crítica, particularmente en nuestros dias, y á ella se debe el que haya empezado á resucitar el buen gus

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